-¿Qué edad tenías tú por entonces?
-Tenía yo 16 años
-¿Y cómo lo hizo?
-Pues yo venía de casa, que mi madre me mandó a que aprendiera a coser. Porque mi abuela dijo: "¿Es que no ves que son mujeres? Tienen que aprender a hacer algo en la casa, no nada más que en el bancal segando y guardando cabras". Y entonces pues ya mi madre dijo de mandarme a una modista de Cartagena que venía y enseñaba a coser.
Una tarde estaba yo allí cosiendo con la profesora, habíamos muchas que queríamos aprender a coser, y el abuelo estaba en el servicio en Alicante, haciendo la mili. Y vino, y él llegó allí, muy entrometido y bromista, vio jovencillas... ¡y allí que se metía a cascar! Pero yo no hablé con él ni hablaba palabra. Luego estuvo preguntando por mí, y luego me lo dijo "¿sabes que Perico ha estado preguntando por ti?" Y claro, cuando un día me vio por ahí fue a acercarme y yo ¡quita, quita! ¡...yo hablar con un hombre! Le dije que ni se me acercara. Y se fue. Y cada vez que me vía me decía cosas, pero yo no… yo no le hacía caso. Y así pasó un año detrás de mí.
Luego al año empezó ya a hablar, ya tenía yo 17 años. Empezó a hablar conmigo y decía que quería hablar con mi padre. Porque entonces había que ir a hablar con el padre para pedirle permiso para hablar con su hija.
-¿Te gustaba?
-¡¿Yo?! ¡No me gustaba ná! ¡yo no sabía! ¡Si yo estaba más tonta que una leche! Yo decir que me gustaba… yo eso noo, yo no.
Y yo que no, que tal. Claro, él ya se enteró de cuando yo venía a misa y tal. Y me acuerdo de un baile con mi madre: Yo siempre me sentaba con mi madre, yo sentaica y siempre ahí con mi madre, Y él estaba por ahí y quería acercarse, pero no quería estando ahí con mi madre. Y le dijo a una que me sacara a bailar. "¡Siéntate en la primera fila!" . Eran filas de sillas consecutivas, y yo pues fui. Yo no sabía nada y me senté al lado de ella. Nada más sentarme llego el abuelo con una silla arrastrando y se me sienta enfrente y yo... ¡madre mía señor! empieza la música y yo me levanto y voy corriendo a sentarme junto a mi madre. Y a él lo dejé con mi madre.
-¿Dónde se hacían esos bailes?
En la casa del Madrigueras, era un salón de bailes e íbamos algunos domingos con mi madre y mi hermana.
Y ya me dice que iba a hablar con mi padre para hablar conmigo, para no estar siempre a escondidas, para ver si me veía e ir a la casa. Y el mismo día que cumplí los 18 años, el día 12 de enero, entró, llamó a la puerta y le pidió permiso a mi padre y a mi madre para hablar conmigo. Y ellos le dijeron que pos ná, que se lo daban.
-¿Qué pensaste en ese momento?
-Yo pos ná, que ya entonces era novio.
-¿¡Tenías novio de sorpresa!?
-Si, si, ya.
-¿Y emocionada?
-Yo pensaba pos que ná, que tenía novio. Me platicaba y ya está.
Aquí los novios no vienen cuando les da la gana, los miércoles por la noche si quieren a hablar un poco, con la madre enfrente sentá al lado del novio. Cuando mi padre llegaba por la noche cenaba en la cocina, y estaba mi hermana con el novio también. Nosotras en medio y ellos uno a cada lado sentados. Llegaba mi padre, que venía tarde, y nos dijo: "Mucho cuidado, cuando yo llegue ayudarme a bajar lo del carro y la comida y ellos se quedan ahí. Vais vosotras, no os vais a quedar solas con los novios". La cocina pegada al salón, y no se podía.
No te creas tú, igual que ahora. Madre mía del carmen, si hubieras visto... ¡ni coger la mano! ¡quita, quita por Dios! Retiraos y no mu juntos.
Íbamos al cine, nos sentábamos pegadas mi hermana y yo y los novios al lado. Mi madre se sentaba detrás, nosotras veíamos la película y como el novio se acercara a decirte algo de cualquier cosa mi madre me daba en el brazo y decía "¡Al cine se viene al cine y no a platicar!"
Válgame Dios, pos igual que ahora.
Yo me casaba aquella tarde, el 14 de marzo, y aquella mañana, teníamos que ir a la iglesia a confesar. Yo me casé por la iglesia, en mi casa pero para la iglesia, y teníamos que ir a confesar. Vino el abuelo que era el novio para irnos a la iglesia a las diez de la mañana, para ir a la misa a confesar que aquella tarde era la boda. Pues a una tía mía le dijo mi madre que fuera con nosotros, que aún no podíamos ir solos. Y se veía desde la esquina a las diez todo, y pues no, ¡solos todavía no! ¡y aquella tarde nos casábamos! Y no, nos dejaba que fuéramos solos.
Y tú ahora cuando me dices: "me he ido con un amigo de murcia, me he venío" y… madre mía, Señor, y era entonces que era con el que me iba a casar. Íbamos andando, entonces no había coche.
-¿No había aún coches?
-Si había coches, pero pocos.
En mi boda, para ir, porque estaban invitados mis primos, mis tíos... y que un taxi de Pacheco vino a llevarnos, venían los novios y los padrinos, íbamos en el mismo coche. Llegó el coche de Correos, que lo buscó el abuelo para que fueran los invitados (primos, tios... todos). Los dos coches que fueron a mi boda, uno grande pa la gente y el pequeño para los novios.
Y luego ya nos casamos y me fui a Murcia ¿sabes donde está Santa Maria de Gracia? Pues en Murcia, que estaban haciéndola entonces, cuando yo me casé. El abuelo estaba trabajando allí y entonces buscó una habitación y nos fuimos allí. Viviendo 3 o 4 meses. Yo vivía en el Barrio del Carmen. Detrás de la iglesia del Carmen, en la calle de las Mercedes que se llamaba.
El único que tiempo que viví bien, porque yo me casé el día 14 de marzo del 53 (24 años), y el abuelo 30 años.
-¿No era raro casarse a esa edad?
-No, qué va. El abuelo se hubiera querido casar mucho antes, pero yo era nueva y no tenía prisa de casarme, y que luego no se podía tampoco. Se fue pasando, se fue pasando… y estaba que me casaba para la Pascua cuando una tía mía se puso mala, muy mala. Tenía 2 crios pequeños, y no tenía madre (mi abuela murió muy jóven), y mi madre hija, pues quién iba a acudir a ella. Un día estaba yo y otro mi hermana en casa de mi tía, ella en la cama con el tifo, calentura muy mala, y de la Pascua que me iba a casar me pues me casé en Marzo, cuando se puso buena.
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