13/12/15

Tiempos duros, vaya

Una vez veníamos con un carretón de coger higos de las higueras, ande están eso que está to obrao, más pa allá de la Colonia, tó eso eran tierras de mis padres. Y veníamos eso, en tiempo guerra con el carretón con los higos mi hermana y yo que éramos zagalas, y lo cogíamos y lo cocinábamos, que entonces no había pa comer en tól año. Que no había dinero y no lo encontrabas.
Y nosotras como dice aquel, no comíamos lo que queríamos, pero comíamos una cosa y luego otras. Y las hijas del maestro escuela Lucita y Carmina, aquellas criaturicas pasaban más hambre que pa qué. Y un día había ido al molino por 2 Kilos de cebá pa que su madre le hiciera tortas asás y se las comieran, de harina cebá. Y nos encontramos con ellas, y "aaayyyyy, cuánto higooo", y lo que es no tener conocimiento...  Porque esas criaturas se hubieran comío un capazo de higos. Y cogimos y le dimos dos o tres higos a cada una. Y se lo comieron las criaturas con un gusto... Y yo si hoy pasa eso, pues anda, ¡no le hubiera dao dos o tres higos! ¡Tol capazo! Que iban las crías con una hambre… y eran las hijas de un maestro. Estaba la cosa mú mala, aaaay Señor, cuántas cosas han pasado.
Eran de Carava de la Cruz que vino aquel maestro, yo no sé si murió aquí o si de remate se fueron, ellas si se fueron, pero no sé si el padre murió aquí o… Le decían Crucita, se llamaba Cruz, la Crucita, la Crucita…

No hay comentarios:

Publicar un comentario