13/12/15

Tus abuelos (2)

Pedro Garcerán García. Su mujer Concha Garcerán Carrillo.


Mi abuelo era muy listo, mi abuelo no el que te conté la otra noche de mi abuelo Carpo… el otro.
Cuando era pequeño lo apuntó su madre a la escuela cuando tenía 6 años porque antes no se podía ir antes a la escuela hasta los 6 años. A tu madre le apunté yo y le faltaban días para cumplir años, pero a mí no me pudieron apuntar hasta que tenía los 6.

Pues era muy listo y sabía mucho de cuentas, de lectura, y de escribir ¡escribía poesía! Que no pude yo recogerlas… mis primos tíos las tiraron. Apuntaba todo lo que pasaba grande, sí había un diluvio o cualquier cosa. Y cuando tenía 7 años, que llevaba un año mandó el maestro a mandar a su madre, y le dijo: "mira yo ya le he enseñado a tu hijo todo lo que sabía, ya no puedo enseñarle más, si quiere mandarle a otro sitio… yo no puedo enseñarle nada más". Sabía más el zagal que el maestro. Y pues ná, entonces su padre se lo llevó a la las minas a trabajar. Claro un zagal con 7 años que se lo lelvaban a las minas ahí... pos claro, con 7 años con aquel peso a cuestas y que no le daba el sol nunca pues se le torcieron las piernas e iba con las piernas torcías. Le sacaron de aquello, y claro... lo que pasaban entonces las criaturas. Lo sacaron y lo pusieron a correr con las ovejas, porque no podía, que tuviera sol y aire y no bajo tierra, que esos huesos tan tierno se le torcieron. Y entonces cuando tuvo más edad lo mandaron a la mina. Y le entró la viruela, con la cara to agujereá, y unos calentores de 40. Y estaba con su padre trabajando en las minas, se lo trajo su padre de la Colonia (donde nació tu madre) y dice que venía con 40 de calentura andando desde la Unión, ¡la Sierra las minas a aquí! Porque le costaba no sé si un duro, no me acuerdo de eso bien, y andandico por no gastarse eso. Y por el margen claro, se tiraba, y que no podía el pobre con esos calentores y su padre le decía "Venga Pedro, otro tironico, venga" y se caía y se reponía, ¡y así se lo trajo! ¡De la Unión con 40 de calentura!
Aquello lo contaba, mira que se pasaba, mira que se pasaba trabajo… La historia de la vida. Qué dura.

 (silencios)

Vaya…

(silencios)


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